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Misterio, conspiraciones y mucho más

viernes, 7 de noviembre de 2014

Tu casa me incomoda



Hola amigos, lo primero de todo, he de decir que me sorprendió la buena acogida que tuvo la nueva sección del blog. ¡Muchas gracias a todos! De hecho la acogida fue tan grande que desde el mismo día de la publicación recibí, tanto en mi correo como en mi cuenta de Twitter, las experiencias que algunos de vosotros habéis vivido. Por ello hoy tendremos otra entrada de la sección Testimonios del Misterio.

Nuestro testigo no quiere que revelemos su nombre, así que respetaremos su deseo. Lo primero, en principio no creo que alguién pueda tener algún impedimento en poder leer la entrada, no es tan fuerte como la anterior. Pero bueno, en ella hay sensaciones, apariciones y muñecas de porcelana. ¿Queréis saber más sobre esta historia? Pues acompañadme durante los siguientes minutos de lectura.

Nuestro testigo afirma que desde su infancia ha habido distintas experiencias que le han ido siguiendo o marcando el día a día, afirma que siempre se ha sentido rodeado de hechos especiales, duda de si estos hechos procedían de su propio cerebro o si realmente siempre ha estado sucediendo algo real en el mundo que le rodea.

Todo sucedió hará cosa de un año, tal vez unos meses o incluso más de un año. Nuestro protagonista tiene un grupo de amigos con los que queda asiduamente para jugar a juegos de mesa. Uno de los tantos puntos de encuentro para jugar era la casa de un amigo suyo, su amigo no vivía allí, es un piso vacío que tiene y que básicamente lo utiliza para que quedenp los amigos. Así que tenemos un piso vacío desde hace unos años y sin apenas uso. Nuestro testigo afirma que desde la primera vez que entró en esa casa había algo que no le resultaba cómodo, algo no encajaba y no le resultaba agradable. Su incomodidad la achacaba al hecho de que tal vez no conociese la casa, tal vez del tiempo que llevaba vacía, podría ser el hecho de sólo conocer la sala donde jugaban, el baño y poco más, tal vez fuese la decoración típica de los años setenta que impera en toda la casa. Sea cual sea el motivo el caso es que nuestro amigo se sentía incomodo cada vez que iba a esa casa.

Una de esas noches de sesiones de juegos, tras finalizar las partidas, decidió preguntar por el resto de habitaciones, tenía mucha curiosidad, en concreto por una puerta cristalera que estaba al lado de la cocina. Su amigo, el dueño de la casa, le dijo que era el comedor e invitó a entrar a nuestro testigo. Al entrar ahí nuestro testigo comenzó a sentirse mal. Se notaba incomodo, de hecho esa incomodidad había aparecido nada más atravesar dicha cristalera, se sentía observado, agobiado, como si tuviese un peso enorme sobre los hombros. Además hay que añadir que la temperatura en esa sala era muy inferior con respecto al resto de la casa. Nuestro testigo se lo comentó a su amigo y éste le comentó que no iba mal encaminado, en esa sala podría haber algo “molesto”. Después le enseñó la colección de muñecas de porcelana que había por toda la sala, pero nuestro testigo no se había percatado hasta ese momento de que la sala estuviese llena de estas muñecas.

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Nuestro testigo nos dice que no sabe lo que hay exactamente en ese comedor, también desconoce lo que pueda haber sucedido en aquel lugar. Lo único que afirma es que jamás había sentido una sensación tan fuerte, tan intensa y tan real que hacía que se sintiese amenazado por algo imperceptible. El dueño de la casa al ver que su amigo realmente lo estaba pasando mal decidió contarle una experiencia que cree haber vivido en esa misma sala cuando era un niño.


La aparición del Ángel

Bien, aquí la cosa se complica un poco. Resulta que la cristalera del comedor está justo enfrente del aseo de la casa, este dato aunque no lo parezca es importante. El caso es que cuando el dueño de la casa era un niño, vivió hasta aproximadamente los 20 años allí, tuvo una experiencia extraña con ese comedor. Debía tener unos 6 u 8 años, estaba en su habitación, durmiendo, cuando en mitad de la madrugada se despertó con unas ganas de orinar incontenibles. El pequeño salió de su habitación y fue en dirección del aseo, justo cuando estaba en el pasillo entre entre el servicio y el comedor algo le heló la sangre. El niño quedó petrificado pues vio un enorme ángel que casi tocaba con la cabeza en el techo, unas enormes alas extendidas que pegaban contra el techo y que se perdían en el fondo de la estancia, el ángel también llevaba una larga túnica, una cota de malla y una enorme espada envuelta en llamas dentro de su vaina, de hecho afirma que toda la figura estaba envuelta en llamas. La posición del ángel era orante, al parecer no se inmutó al ser sorprendido por el niño. Tras estar unos segundos observando a esa aparición, y sin poder moverse, el pequeño amaneció en su habitación ya de día, con un terror enorme y aquí lo más curioso de todo: sin ganas de orinar. Ahora maticemos algo, el pequeño hasta aquel entonces siempre había visto las típicas representaciones de ángeles, ya sabéis niños regordetes con alas y no fieros guerreros alados, así que, ¿Fue real lo que vio? ¿Un sueño? ¿Por qué ya no tenía ganas de orinar? ¿Hay relación entre ambos casos?

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Análisis de ambos casos

Nuestro testigo sabiendo este hecho no sabe que pensar, puede que ambos casos estén relacionados o que por el contrario no tengan nada que ver, e incluso puede que nada haya sido real. Analicemos ahora ambos casos. El primero, supongo que opinaréis igual que yo, se puede explicar con el desconocimiento de la casa, el cambio de temperatura entre salas también se podría explicar porque esa experiencia la tuvo en invierno y evidentemente no iban a poner la calefacción en una sala que en principio no iba a ser utilizada, también la presencia de las muñecas de porcelana pudo jugar una mala pasada a nuestro amigo, tal vez las vio pero no se percató de ello.

El segundo caso, por el contrario, es algo más espinoso pues nos está hablando de apariciones y no unas apariciones cualesquiera. Nos habla de la aparición de un ángel, puede ser un ángel custodio, se supone que todos tenemos uno y que en muy contadas ocasiones podemos llegar a verlo. Algunas personas dicen que se nos aparecen y que si notan que nos asustamos de ellos no se nos vuelven a aparecer. Podría ser una explicación, pero... no, no es la única, ni mucho menos. Podría tratarse de un sueño sin más, aunque el hecho de estar orinándose de una forma incontenible a dejar de tener esa necesidad hace que me plantee cosas. También podría tener relación con la ya mítica parálisis del sueño, el niño se despertó y al tener los síntomas de este fenómeno acabó imaginando al ángel y todo lo que le rodeaba. Hay que añadir que nunca fue religioso este joven. También hay algo que ya comenté anteriormente, hasta ese momento, las únicas imágenes que había visto de ángeles eran las típicas de angelitos, vamos niños regordetes y alados, jamás había visto a ningún ángel armado ni mucho menos con su arma envuelta en llamas. Aquí diré, sinceramente, que no sé que opinar. Por un lado todo se puede achacar a la imaginación sin más, pero por el otro me veo sin ser capaz de encontrar una solución racional.

Bueno amigos, ¿Qué os parece el caso que nos presenta nuestro testigo? ¿Creéis que notó realmente algo en esa sala? ¿Y qué opináis sobre la experiencia de su amigo? ¿Podría haber sucedido uno de los dos casos y no el otro? ¿Ambos casos? ¿Qué opináis? Espero que os haya parecido tan interesante como me pareció a mí este caso. Sólo quiero añadir que este caso lo he seguido con detenimiento y que al mismo tiempo me tiene fascinado. Si me acaban dando consentimiento intentaré subir fotos de dicho comedor, a ver si entre todos conseguimos encontrar algo extraño.

Bien, aquí se despide un servidor, como siempre espero que os haya gustado esta nueva entrada y entrega de la sección Testimonios de lo Desconocido. Os mando un #AbrazoConVendas. Sed buenos:.
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